Fue en una ciudad de Nicaragua, cuando recien amanecido volvia a casa después de una noche romantica, con paseo en bicicleta por la carretera Panamericana incluido y deseo de madrugada cumplido con una india sensual y generosa.
Después de aquella noche, durante el amanecer, mis ojos recogían aquella luz, rica en cromatismos con la que tuve una aparición surrealista, que no era posible: mis ojos vieron un perro rosa. Si, a unos diez metros de mi. Me acerque lentamente, para no asustarle. Me miraba con temor, con extrañeza. Mis ojos le miraban atónitos, no era posible.
Mi mano se acerco para tocarle, huyó de mi tacto, pero conseguí acariciar su pelaje duro. Me miró con tristeza y huyó, fuera de mí, caminando pesadamente.
Decidí seguir mi camino y después de dormir se lo comente a mis amigos. Nadie me creyó. Pensaron que estaba ido. ¿Como iba a haber un perro rosa? Eso era imposible. Una alucinación surrealista.
Un año mas tarde un amigo local nos desveló el secreto. Aquel perro le pintaron de rosa para una fiesta, lo mio no fue una visión.
Y es que en Nicaragua el surrealismo es posible.
domingo, 5 de abril de 2009
Esta noche primer sabado de la Semana Santa del 2009 me animo a empezar un blog. Nunca lo habia hecho. Me anima la curiosidad. O quizas ya esto esta en desuso pero nunca tuve la necesidad de decir "lo que pienso" a traves de un blog. Por lo que he visto hay algunos que son un coñazo y otros que son fruto de mentes calenturientas. No se como será el mio. A ver que se me ocurre...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
